Una de las cosas que me gustan y que
me recuerdan mi infancia es comer pan calentito con mantequilla. Creo que es
uno de los placeres de la vida, así que me enoja un poco cuando mis niños me
dicen que no hay nada para echarle al pan y yo les digo: “mantequilla, nada más
rico”.  Estos pancitos están riquísimos
para comerlos así, ya sea para el desayuno o bien para un sencillo aperitivo.

PANCITOS DE LINAZA
24 unidades (dependerá del porte que
los hagan)
·       
200 gr harina blanca
·       
300 gr harina de centeno o
integral
·       
10 gr de levadura seca instantánea
·       
1 ½ cucharadita de sal
·       
1 cucharada de aceite de
oliva
·       
100 ml de jugo de manzanas
·       
250 ml de agua tibia
·       
½ taza de semillas de
linaza
Poner ambas harinas en un bol.
Espolvorear la sal por los bordes. Poner la levadura al medio y agregar el
aceite junto al jugo de manzanas. Ir mezclando con las manos y agregando el
agua tibia hasta formar una masa blanda y levemente pegajosa. Agregar las
semillas de linaza, reservando una 1 cucharada para espolvorear.  Poner la masa en el mesón levemente harinado y
amasar por 10 minutos o hasta tener una masa elástica y lisa.
Formar una bola de masa, poner en un
bol levemente aceitado (poner la masa por un lado y dar vuelta, para que el
aceite esté por todas partes). Tapar con film plástico y dejar reposar hasta
que la masa haya duplicado su tamaño, como 1 hora.
Calentar el horno a 200C.
Una vez que la masa haya leudado,
poner en el mesón levemente harinado, espolvorear las semillas de linaza
reservadas y cortar pancitos de unos 5 cm de diámetro.  Poner los pancitos en una bandeja con silpat o
levemente engrasada. Dejar reposar por 8 minutos.

Poner una lata con agua en la parte
baja de horno. Meter los pancitos al horno y hornear por 20 minutos o hasta que
esté levemente dorados. Sacar del horno, tapar y dejar reposar tapados por 5
minutos.