Ya llegué de mi viaje y fue increíble.
París es una cuidad alucinante, donde uno miraba era una belleza, sus panes una
locura y su pastelería que impresiona.
Con el cambio de horario, me ha
costado volver a mi rutina. Estaba nerviosa que no les había puesto una receta
nueva y  yo que siempre tengo muchas
ideas, en estos días he estado sin. Así que revisé las buenísimas revistas que
me traje y encontré esta rica receta ideal para este día lluvioso.  Lo divertido de todo esto es que yo no hablo
francés pero me las arreglé para entender la receta.
No tenía polvos de hornear pero si
tenía una harina especial de repostería que se llama “bake” que es más liviana
y tiene polvos incorporados. Quedaron muy ricos y bien esponjosos. Les debo
decir que siempre cuando hagan scones no trabajen mucho la masa porque les
pueden quedar duros.
La receta la adapté de la revista
“Marmiton”, preciosa y con muy buenas recetas.
SCONES DE CANELA
9 scones
Masa
·       
225 gr harina (yo use
harina “Bake” y no use polvos de hornear)
·       
1 cucharada de polvos de
hornear
·       
25 gr azúcar
·       
75 gr de mantequilla sin
sal, en cubos
·       
5 cucharadas de crema
Relleno
·       
2 ½ cucharadas de azúcar
rubia
·       
1 cucharada de canela
·       
1 cucharada de leche
Glaseado
·       
4 cucharadas de azúcar en
polvo (azúcar flor)
·       
1 cucharada de leche
Calentar el horno a 190C.
Para el relleno, juntar todos los
ingredientes y revolver hasta tener una pasta. Reservar.
Poner la harina en un bol, agregar los
polvos de hornear y el azúcar. Agregar la mantequilla y con las manos trabajar
hasta tener migas. Agregar la crema e incorporar hasta formar una masa, debe
ser blanda pero pegajosa. Harinar levemente el mesón y poner la masa. Con la
manos o con un uslero, formar un rectángulo de 30 x 20 cm. Esparcir la pasta de
canela reservada y enrollar por el lado largo. Cortar pedazos de 2 cm (yo los
hice de 2 dedos míos) y ponerlos boca arriba sobre una bandeja con silpat o
papel mantequilla. Hornear por 15 minutos o hasta que hayan subidos y estén
levemente dorados. Dejar enfriar.
Para el glaseado, mezclar el azúcar en
polvo con la leche y luego glasear los scones. Servirlos al desayuno o para la
hora del té.